Ser agradecido

Los lunes por lo general debido al pico y placa (restricción de circulación vehicular) regreso del trabajo caminando, hoy hice una pausa y al pensar qué debía hacer otras cosas que tenían prioridad y un tiempo limitado para ejecutarlas, decidí regresar en bus.

 En el bus encontré un señor que vendía caramelos pero su rostro me pareció que tenía mucha simpatía y le entregué una moneda qué hubiera alcanzado para diez de sus productos y le insistí que no me entregara ninguno para que siguiera vendiéndolos. El señor insistió hasta que acepte uno y se fue muy agradecido.

Mientras continuaba mi camino luego de llegar a mi parada, las dos últimas calles que faltaban para llegar a mi destino en mi cabeza imaginaba al caminar la cantidad de dinero que recibo mensualmente por un trabajo de escritorio y lo que a él le toca hacer para recibir un poco; aquí es donde sucedió algo que no sé cómo denominarlo. Pues justo en ese momento en que agradecía por mi suerte y por haber podido ayudar a ese hombre en mí delante apareció un billete y al mirar a muchos metros a mi alrededor no había nadie y pensé.

 Cuando haces algo bueno el universo te lo regresa.

Alguna ley divina controla todo eso.

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